Cine: Barry Lyndon (1975)

Siempre es difícil elegir lo mejor, lo que más te gusta, y, en mi opinión, es la película que más me gusta, tanto de Stanley Kubrick, como en general. Bellísima, impresionante, y a la vez cruel, narración del ascenso y posterior caída de un irlandés, Redmond Barry (Ryan O'Neal) con pretensiones de nobleza y títulos en el siglo XVIII.
La película muestra un gran personaje principal, que llevado por su propia ambición, asciende y desciende en su vida, acabando ésta en un desastre y tragedia. También presenta, con gran ironía y sutilidad, una sociedad bella, limpia, llena de espacios naturales, de grandes dotes de educación, renacimiento y etiqueta en la superfície, pero llena de pomposidad, celos, ambición y crueldad, en una de las épocas más sangrientas y crueles de nuestra historia, como fue el siglo XVIII. Es éste contraste uno de los que más impresionan, en una época en la que hay menos gloria y cultura de lo que el legado artístico nos deja entrever actualmente.
Kubrick retrata la época magistralmente, rodando íntegramente en exteriores, sin montar decorado alguno. Llegó a conseguir una lente de la NASA, utilizada para fotografía espacial, para poder rodar escenas a la luz natural de las velas. Destacan también los planos que se asemejan a cuadros de la época, lentos, con mucho lenguaje corporal, y sólo con la impresionante música de fondo. Es musicalmente, como siempre en sus películas, que es aún más perfecta. Piezas famosas como Sarabande de Handel, o el Trio de Piano de Schubert, enlazan y transmiten las emociones de cada escena, además de dar una belleza adicional al filme en general, y situarlo en la época.
Para mi, una gran obra maestra, curiosamente la menos conocida, un fracaso de taquilla en Estados Unidos, pero la más premiada de su carrera.



1 comentarios:
Desde luego es casualidad que en el mismo día los dos dediquemos un post a Barry Lindon. Tiene gracia, la verdad.
Pero desde luego la película lo merece sobradamente. Es de lo mejorcito que he visto.
Bueno, a ver si nos vemos un día de estos y charlamos un rato de cine "in situ", que seguro que tenemos para rato.
¡Hasta pronto, amigo!
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